Este solía ser un lugar siempre ajetreado: había pescadores doblando y partiendo redes y pescadores llevando cestas con capturas frescas al muelle. Porque aquí estaba la subasta de pescado, el corazón económico y bullicioso de nuestro pueblo.

¿Ve el edificio de madera verde sobre pilotes a la izquierda de la carretera? Es la subasta de pescado. Justo al final de la carretera estaba el varadero, donde los veleros estaban en tierra firme para ser reparados. Y en los ahumaderos, los pescadores ahumaban sus capturas. Echa un vistazo al cuadro de mi otro yerno, Wilm Wouters, en tu smartphone. En él se ve claramente lo que ocurría aquí en la lonja y sus alrededores.

Continúe la visita subiendo por el dique hasta el final del puerto.

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