Además de la caza de ballenas mencionada anteriormente, había más formas de ganar dinero en el mar en la Edad de Oro. Con el comercio, por ejemplo.

Pero la forma más lucrativa era el corsarismo. Con una carta de corsario a bordo, expedida por el gobierno, un barco tenía derecho a atacar y saquear barcos enemigos. Legitimaba la piratería bajo la apariencia de guerra económica.

En la práctica, el dinero iba a parar a los altos jefes y la tripulación no se quedaba con mucho. Claes Compaen no estaba de acuerdo. Compró un barco con 17 cañones y espacio para 80 hombres, llamado Walte. Y en lugar de quedárselo todo para él, se limitó a repartir el botín entre la tripulación. Al principio eran sobre todo barcos españoles los que saqueaba Compaen, pero más tarde también robó barcos de otros países e incluso holandeses. Así, en cuatro años saqueó su propio tesoro, porque no había nadie que pudiera hacer frente a su leal tripulación.

Después ...

Pero la forma más lucrativa era el corsarismo. Con una carta de corsario a bordo, expedida por el gobierno, un barco tenía derecho a atacar y saquear barcos enemigos. Legitimaba la piratería bajo la apariencia de guerra económica.

En la práctica, el dinero iba a parar a los altos jefes y la tripulación no se quedaba con mucho. Claes Compaen no estaba de acuerdo. Compró un barco con 17 cañones y espacio para 80 hombres, llamado Walte. Y en lugar de quedárselo todo para él, se limitó a repartir el botín entre la tripulación. Al principio eran sobre todo barcos españoles los que saqueaba Compaen, pero más tarde también robó barcos de otros países e incluso holandeses. De este modo, se hizo rico en cuatro años, porque no había nadie que pudiera competir con su leal tripulación.

Después de esos cuatro años, quiso volver con su mujer y sus hijos a Oostzaan. Pero como también había robado a holandeses, sería detenido inmediatamente. No obstante, los Estados Generales le concedieron el indulto si prometía no volver a robar. Al fin y al cabo, se alegrarían mucho si dejaba de hacerlo. Después de hacerlo, vivió tranquilamente en Oostzaan hasta su muerte.

Cuenta la leyenda que Claes Compaen enterró su inmenso botín en algún lugar de Oostzaan. Hoy en día, la gente sigue buscando este tesoro. En el siguiente punto de esta ruta, le hablaremos de un famoso residente que sí se mudó de Oostzaan.

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